La herencia de Doña Anita
«Sus hijos pelearon su herencia frente a ella… sin saber que ya era del nieto que sí la visitaba»
Sus hijos ya se repartían la casa, la tierra y hasta a Canelo, el caballo de su difunto esposo. Lo que no sabían es que Doña Anita ya había tomado su decisión… y que se acordaba muy bien de quién iba a verla los domingos sin pedirle nada.